LA ASOCIACIÓN DE ACADEMIAS PRIVADAS DE ZARAGOZA DENUNCIA EL INTRUSISMO EN EL SECTOR DE LA FORMACIÓN

Un estudio encargado a la Universidad de Zaragoza revela que la economía oculta del sector de la formación es alarmante en la capital aragonesa.


Un estudio encargado a la Universidad de Zaragoza revela que la economía oculta del sector de la formación es alarmante en la capital aragonesa. Las empresas de formación dejan de ingresar cada mes una media de 113.000 euros de los alumnos universitarios que optan por estudiar con otro tipo de profesorado, 843.000 de los alumnos no universitarios y 272.000 de quienes aprenden idiomas en lugares particulares que no son centros de formación.

Ante esta situación, Francisco Sánchez, vocal de la Asociación de Academias Privadas de Zaragoza, pide "más sensibilidad a los organismos públicos para luchar contra el intrusismo en la enseñanza en general, para fomentar la legalidad y apostar por la profesionalidad".

"Sólo en los dos últimos meses hemos presentado una docena de denuncias. Y esto va a más. El intrusismo se ha convertido en uno de los grandes problemas de la enseñanza, una lacra a todos los niveles contra la que venimos luchando hace tiempo".

El intrusismo viene marcado por actividades de diversa índole, desde los estudiantes que quieren sacarse un dinero extra con clases particulares, a los extranjeros contratados como profesores nativos en una academia de idiomas y que deciden dejarla para montar su propio negocio, o los profesores de colegios que una vez terminado su horario lectivo continúan dando clase en su casa, pasando por algunos funcionarios que, sin autorización, están preparando alumnos en sus casas para oposiciones a Policía y Justicia.

Desde la Asociación de Academias Privadas de Zaragoza se afirma que el ayuntamiento de la ciudad ya ha empezado a sancionar. "Cuando esto ocurre, les pedimos que se pongan al corriente y cumplan con los requisitos legales para continuar con la labor formativa, pero queda mucho por hacer", comenta Francisco Sánchez, quien lamenta que tanto en Hacienda como en la Seguridad Social no existan mecanismos suficientes para controlar este tipo de fenómenos.

Sánchez considera que "el estudiante debe ser consciente de que únicamente con un profesional aprenderá con garantías y sus estudios no serán una aventura".

Desde la asociación se incide en el hecho de que son los organismos públicos los primeros que debe dar ejemplo al respecto. Así, para Francisco Sánchez, "resulta curioso que en la web del Centro de información Juvenil del Ayuntamiento de Zaragoza (CIPAJ), exista un espacio donde los propios estudiantes se ofrecen para dar clases en su casa. Nosotros entendemos que es fomentar la ilegalidad desde un organismo público y por eso pedimos la retirada del mismo".

En este sentido, la asociación está manteniendo conversaciones con responsables del consistorio para tratar este aspecto, si bien fuentes municipales aseguran que la responsabilidad última de esta situación es de los propios anunciantes.

fuente: boletín interno de CECAP.

encuentra lo que buscas

Buscar